Se mata en carretera; su papá manejaba

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Mucho frío. Lluvia. Densa neblina. Alta velocidad. La súper carretera 57, del tramo Saltillo–Matehuala, volvió a convertirse en el trágico escenario de un sueño truncado. Espantosos gritos, golpes, sangre y muchos quejidos.

Una vieja camioneta Ranger vuelca varias veces. Briana, de 19 años, murió instantáneamente. Virgilio Carvajal, el padre, un pasaporteado de 58 años que iba con su hija de Oregon a Guerrero, salió disparado por el aire.

Desesperación, llanto, vehículos parados. Un escenario de desolación y muerte. Eran las 5:00 de la tarde del domingo 19 de diciembre cuando ambos regresaban a su tierra natal para poder pasar la Navidad y esperar felices el Año Nuevo, con unos dólares en el bolsillo.

Un ligero descuido, un frenón y la pick up despistada. Luego todo fue los segundos más horrorosos. Los habitantes del poblado de San Roberto de Galeana, Nuevo León, curiosos, rápidamente se acercaron a la catastrófica escena.

Traileros pararon. Querían ayudar, pero ¿cómo? Una unidad sin tripulantes –completamente aplastada por su propio peso– en medio del camino. Muchos objetos tirados sobre la hierba. El cuerpo de una joven destrozado, cortado de tajo de una vida por delante y un conductor atolondrado que no acierta a mirar fijamente, quien golpeado cae en cuenta que su mayor tesoro yace muerta en un frío paraje, tan lejos de sus sueños.

Virgilio vivo, pero muerto en vida, en trayecto a un hospital de Galeana. Los restos de Briana siguieron viajando, ella al anfiteatro del Hospital Universitario de Monterrey. De sus pertenencias nada quedó. Sólo una inservible camioneta que fue al corralón de la Guardia Nacional y una familia destruida en los días finales de un año 2021. En muchos hogares celebrarán, en algunos otros no podrán hacerlo.

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