Monterrey, N.L.-
A medio siglo de que abrió sus puertas, para cumplir los sueños infantiles de distintas generaciones del norte del país, tras el cierre de “Julio Cepeda, Jugueterías”, sucursal Gonzalitos, su inmueble empieza a ser demolido para dar paso a un complejo comercial y de departamentos.
Por lo pronto, el viejo taller de bicicletas en el cruce de Zapotlán y Gonzalitos está derruido, mientras que el costado oriente de la otrora gigante juguetería de Monterrey, inaugurada en 1976, empieza a ser demolida por máquinas pesadas.


Tras su cierre de actividades definitivo, en el pasado abril, mes del niño, con remate de juguetes y descuentos del 40 al 80 por ciento, hoy el inmueble luce vacío, esperando la embestida de las máquinas pesadas para convertir sus paredes en escombro, al norponiente de la capital regiomontana.
Hoy ya no hay bicicletas, muñecas, triciclos y juguetes que daban alegría a niños y niñas en el llamado “Paraíso del Juguete”, polvo y escombro es lo que predomina, mientras máquinas pesadas proceden a demoler paredes.
En los cristales y paredes del viejo inmueble de avenida Gonzalitos, todavía se observan anuncios sobre sus ventas al mayoreo y sus sucursales diseminadas a lo largo del área metropolitana de Monterrey.

Sin embargo, hacia su interior, solo el vacío y la nostalgia son los que sobreviven, al fondo, fotografías de niños felices y sonrientes por haber vivido esa época en Monterrey.
La icónica sucursal de la juguetería forma parte de la historia de Monterrey y su espacio de alegría para niños y niñas, así como para familias en general, sólo queda en el recuerdo.


