Monterrey, N.L.-
Desde finales de la década de los 80 del siglo pasado, Protección Civil de Nuevo León ha salvado la vida de miles de personas en situación crítica por el embate de fenómenos meteorológicos en la región.
Tan sólo en 2014, Protección Civil llevó a cabo un total de mil 506 apoyos en el estado y en lo que va del presente año se contabilizan mil 555 servicios en diversas situaciones, ya sea por inundaciones, rescate de montañistas extraviados en los cerros de la zona metropolitana o auxilio en accidentes viales, entre otros casos.
La Dirección de Protección Civil del Estado, que cuenta con un total de 40 personas de base y alrededor de 50 voluntarios, ha bridando apoyo en diversas macrocatástrofes, como cuando el huracán Alex azotó a la entidad una noche del miércoles 30 de junio de 2010, con lluvia intermitente y abundante.
Al día siguiente cuando Alex mostró su fuerza, dejó a su paso 15 víctimas mortales en la entidad, según las cifras del gobierno estatal.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó que el fenómeno descargó 616 milímetros de precipitación y en el paraje La Estanzuela dejó hasta 700 milímetros, superando el promedio anual para el estado, de 600 milímetros por metro cuadrado.
Alex destruyó durante la mañana del 1 de julio infraestructura urbana, casas, vehículos y dejó a 15 mil 800 familias damnificadas, cuyas pérdidas materiales fueron valuadas en 16 mil 896 millones de pesos.
El dispositivo de alerta desplegado por Protección Civil del estado ayudó a que el número de muertos no se elevara, sobre todo porque su personal trabajó las 24 horas desde días previos con un plan de contingencia.
Recientemente, el titular de Protección Civil del estado, Jorge Camacho Rincón, consideró que para estos casos de emergencia “el simulacro puede ser tan sencillo como llevar a cabo una evacuación segura”.
“Con eso garantizamos lo más importante, que es la vida, se activa la alarma, se notifica a las personas y a los cuerpos de auxilio”, expresó.
Puntualizó que “lo que tratamos de hacer es que la gente recuerde cuál es su procedimiento de evacuación, dejar sus cosas, salir de su departamento o de su oficina, ir a la ruta de evacuación más cercana, descender por la escalera, de manera tranquila”.
Años atrás, la madrugada del 17 de septiembre de 1988 esta capital industrial fue golpeada por la furia del huracán “Gilberto”, cuyas lluvias provocaron una fuerte crecida del río Santa Catarina.
Según los datos históricos, miles de personas quedaron sin hogar, hubo más de 160 muertos y un número impreciso de desaparecidos en esa trágica ocasión.
Poco después, el 5 de febrero de 1989 llegó a Nuevo León el “Expreso de Alaska”, con temperaturas de hasta 4 grados bajo cero, en el que la onda gélida dejó un saldo de 20 muertos y daños cuantiosos en la agricultura.
Diez años después, un 14 de junio de 1999 se presentaron fuertes lluvias de arriba de 70 milímetros que habían sido pronosticadas un día anterior para esta metrópoli.
Desafortunadamente, el “lunes negro”, como se le conoce a esta fecha, dejó un saldo de 18 muertos, debido a que afectaron la ciudad en un horario que coincidía con la salida de estudiantes universitarios –aproximadamente a las 21:30 horas- y a que aún se registraba tráfico vehicular.
En estos casos históricos para Nuevo León, junto con miles de situaciones diarias de llamados de auxilio, los efectivos de Protección Civil han estado presentes para llevar auxilio a la toda la población.
La rescatista voluntaria de PC, Dolores Mariño, comentó que “ lo más importante para nosotros es ayudar, estar alerta porque en cualquier momento se puede presentar un accidente, uno nunca sabe que puede pasar”.
“Siempre trabajar en equipo, compartir tiempo, comida, una frazada, hay miedos, se tienen experiencias”, dijo.
Resaltó que “yo sólo regalo unas horas de mi vida para tratar de llevar alivio a gente en situación difícil; admiro a mis compañeros, hermanos rescatistas que ofrecen días completos a ayudar a los demás”.
Mariño subrayó que como parte de su labor “nos enfrentamos a lo inesperado, salvar humanos, animalitos, luchar contra el fuego, las inundaciones, los derrumbes, y de lo más triste y difícil que es la recuperación de cuerpos”.
La joven voluntaria ha participado con Protección Civil de Nuevo León en la última década, lo que la ha llenado de grandes satisfacciones porque contribuye con un pequeño grano de arena al bienestar de quienes enfrentan las adversidades.
Como referencia, Protección Civil del estado fue constituida formalmente el 17 de septiembre de 1990, con la misión de establecer acciones de prevención y brindar apoyo a la población civil ante la presencia de un desastre provocado por agentes naturales o humanos.
Esto anterior, subrayó el gobierno estatal, a través de acciones que reduzcan la pérdida de vidas humanas, la destrucción de bienes materiales y el daño a la naturaleza.
Entre sus principales misiones destacan el realizar acciones de auxilio y recuperación para atender las consecuencias de los efectos destructivos de un desastre.
Igualmente, el coordinarse con las autoridades federales y municipales, así como con instituciones y grupos voluntarios para prevenir y controlar riesgos, altos riesgos, emergencias y desastres.
Además, debe establecer el subsistema de información de cobertura estatal en la materia, el cual deberá contar con mapas de riesgos y archivos históricos sobre emergencias y desastres ocurridos en el estado.
Indica que Protección Civil debe elaborar el inventario de recursos humanos y materiales disponibles en la entidad para hacer frente a un riesgo, alto riesgo, emergencia o desastre, vigilar su existencia y coordinar su manejo.
La dependencia, dice, tiene que establecer y operar los centros de acopio de recursos y abastecimientos, para recibir y brindar ayuda a la población afectada por un riesgo, alto riesgo, emergencia o desastre.
Entre las principales acciones de Protección Civil se encuentran las relacionadas con los primeros auxilios básico y avanzado; evacuación de inmueble; búsqueda y rescate, y combate contra incendios.


