Nota del autor: Pensé en no escribir esta nota, pero decidí que era mi responsabilidad para evitar algo mayor. Y para hacer pública la foto de la persona.
Monterrey, N.L.-
Con cubrebocas azul bien colocado, una mochila del mismo color en su espalda y una bolsa transparente con chile del monte llegó frente al asilo y gritó: “¡Están infectados. Que los maten!”. Ninguna patrulla de la Policía de Guadalupe vigilaba el miércoles 6 cerca de las 14:30 horas.
Con pelo corto y vestido de pantalón y camisa azul el hombre, de unos 40 años, entró a una casa de dos pisos color cemento, descuidada y con una escalera con vista a la banqueta.
Estuvo unos cinco minutos dentro platicando con otra persona que festejó su arenga contra los residentes de avanzada edad del centro geriátrico “Luis Elizondo” donde brotó el Covid-19 dando positivos 47 y tres empleados, según información oficial.
Esa misma noche, para evitar algún incidente, la Policía de Guadalupe colocó una valla metálica cuando un reportero de Hora Cero avisó a un oficial que esa tarde descansaba dentro de una patrulla, sobre el incidente ocurrido en ausencia de la corporación.
A partir de este jueves 7 el asilo amaneció protegido con elementos fuertemente armados de Fuerza Civil y de la Policía municipal, prohibiendo a civiles y reporteros cruzar la valla.
El hombre se alejó del lugar con su bolsa de chiles en su mano. Y sólo volteó retador cuando dos reporteros de El Norte, Daniel Reyes y Emmanuel Avendaño, esperábamos novedades de parte de Fernando Coindreau, doctor geriatra responsable de la salud de los residentes positivos de Covid-19 que en estas horas son trasladados a la Clínica Nova de Monterrey.


