Con información de Pedro Ortiz y Mario Alberto Palacios
Monterrey, N.L.-
Policías de Monterrey detuvieron aparentemente en forma ilegal al representante de una asociación de artesanos originaria de Reynosa, Tamaulipas, durante un altercado ocurrido en la plaza Zaragoza del centro de la ciudad.
Rigoberto Salazar Oliva denunció que fue remitido a las celdas municipales de el Alamey sin existir la petición formal de alguna autoridad o parte quejosa.
En las celdas fue obligado a desnudarse, ser fotografiado y aportar sus huellas dactilares, como si fuera a ser procesado e internado como recluso o indiciado, pero sin existir una querella o denuncia formal en su contra, señaló el afectado.
El incidente, explicó a Hora Cero el también activista social, sucedió el sabado 9 de septiembre a las 17.00 horas aproximadamente, cuando personal de la Dirección de Comercio le exigió el retiro de varias carpas usadas por los artesanos reynosenses para la venta de sus productos en la plaza Zaragoza.
Esta exposición de más de medio centenar de comerciantes tiene una semana de realizar sus actividades en dicho espacio, previo acuerdo con la autoridad municipal y la cual concluirá el 9 de octubre próximo.
“Acordamos retirarnos de un área que estábamos provisionales entre el kiosko y la presidencia municipal, pero en forma prepotente y sin previo aviso, empezaron los inspectores de Comercio a quitar los toldos y subirlos a vehículos municipales.
“El problema es que esas estructuras son de una empresa privada que se contrató. Y pues al reclamarles que saldría perjudicados otros que nada tenían que ver con los artesanos, me amenazaron de que avisarían a la policía por interferir con la autoridad” relató Salazar Oliva.
Dijo que las estructuras metálica fueron recuperadas inmediatamente y entregadas a la empresa propietaria, sin embargo una patrulla tipo granadera de la policía regia se presentó en el lugar.
Precisó que los policías le solicitaron los acompañara de manera voluntaria ante un juez calificador, para aclarar el motivo del altercado con el personal de Comercio.
“Sin esposarme, porque no iba en calidad de detenido, me subieron a la parte trasera de la patrulla tipo pick up, de la cual me pasan a otra unidad, todo en forma cortés y siempre bajo mi propia voluntad.
“En ningún momento me dijeron que estaba detenido, mucho menos me dejaron defenderme ante un juez con mis argumentos, ni tampoco saber quien me acusó y pidió mi arresto”.
Una hora después fue liberado previo pago de mil.600 pesos de multa producto de una colecta entre sus agremiados.
Tras su liberación acudió a Comisión Estatal de Derechos Humanos para acusar a las autoridades municipales por el arresto ilegal y la violación de sus garantías constitucionales, así como al juez calificador de turno en el Alamey por dejarlo en la indefensión jurídica.
De los inspectores municipales, dijo, ya no se supo quienes eran o bajo que argumento legal le aplicó mil.600 pesos de multa.
“No pararemos hasta que sancionar a los responsables de este delito”, sentenció Salazar Oliva.


