No se apresure a dar el primer chapuzón

Últimas Noticias

La temporada de frío ya pasó dando paso a las altas temperaturas y para refrescarse nada mejor que darse un buen chapuzón en una alberca, pero ¡aguas! primero deberá tomar algunas precauciones para no afectar su salud.

Reynosa, Tam.-

Los días de sol y calor pueden ser muy agradables dentro de una alberca en donde  chicos y grandes desean realizar actividades deportivas.

IMAGEN1 2

Sin embargo, antes de ingresar a ésta hay que considerar si su salud o la de su familia no están en riesgo, por ello la médico general Cinthia Gutiérrez Rodríguez, emitió algunas recomendaciones.

LA APARIENCIA DEL AGUA Y ALBERCA

El color del agua puede dar una idea de en qué condiciones se encuentra, si está limpia, en buen estado y es recomendable sumergirse en ella.

El color de los mosaicos, su revestimiento, incluso la luz y la profundidad es importante tomar en cuenta.

Aunque también puede deberse a cambios en el PH del agua que puede originar un color verdoso y provocar reacciones químicas al combinarse los desinfectantes, el sudor y desde luego la orina.

La doctora dijo que los pisos y paredes de la alberca deben estar libres de moho y de una biopelícula que luce como una capa gelatinosa, formada por el crecimiento de microorganismos, por ello de ninguna manera debe haber materia flotante.

Agregó que la alberca debe contar con circulación de agua durante su operación o de lo contrario, con un equipo de filtración.

Es ideal que se cuente con un área de vestidores, con servicios sanitarios y regaderas al alcance de los usuarios; así como un reglamento que incluya las medidas de seguridad y protección de salud.

PARA PREVENIR ENFERMEDADES

El cloro, que es una sustancia necesaria en la alberca para su limpieza, no debe ser utilizado en cantidades que no sean las adecuadas, pues pueden ocasionar daños a la piel y ojos, pero el mayor problema es cuando se combina con algunos fluidos corporales.

“La combinación de la orina y el sudor con cloro provoca una reacción que se llama cloramina y causa daño en la piel, irritaciones oculares, nasales y hasta problemas respiratorios”, advirtió la doctora.

También puede ocasionar tos, alergias, asma, infecciones gastrointestinales e infecciones vaginales, así como en la piel, oídos y ojos.

La temperatura del agua también es importante y aunque a veces el ambiente sea demasiado caluroso el agua aún está fría y eso puede provocar la proliferación de bacterias y hongos, hasta hipotermia.

“Lo ideal es que la temperatura del agua se encuentre entre los 24 y 28 grados centígrados”, expresó la entrevistada.

Para proteger los oídos en caso de  inmersión, pueden utilizarse tapones auditivos  y los niños usar flotadores para que estén más seguros, aunque tampoco es una garantía de ello.

“Pueden servir como apoyo, pero aún con ellos nunca hay que dejarlos solos o perderlos de vista ni dejar de vigilarlos pues puede voltearse el flotador o disminuir sus movimientos (y ahogarse)”, apuntó.

Mucho se ha hablado sobre el tiempo que debe pasar desde que se ingiere un alimento hasta que se ingresa a la alberca, sin embargo, Gutiérrez Rodríguez dijo que es un mito que deban esperarse varias horas para hacerlo.

“Esto sólo aplica si se ingieren grandes cantidades de alimento o si la persona se siente muy llena, ya que podría experimentar náuseas o vómito y serían solamente 45 minutos, pero si es poca comida no hay por qué hacerlo”, detalló.

Finalmente dijo que antes de ingresar a la alberca hay que bañarse para eliminar cualquier célula muerta o fluido corporal y al salir para eliminar restos de cloramina de la piel y además, aplicarse una crema hidratante.

 A SABER

Nunca deje de vigilar a los niños en la alberca.

Revise que los mosaicos de la alberca no estén enmohecidos.

No ingrese si el color de la alberca es verdoso.

Tome un baño antes y después de ingresar al agua.

- Anuncio -

Columnas

- Anuncio -