Matamoros, Tam.-
Bajo carpas hechas con plástico, cientos y hasta miles de migrantes de países del Caribe y Centroamérica despertaron hoy a la orilla del Río Bravo prácticamente congelados con temperaturas bajo cero.
Adultos y niños que esperan cruzar a la Unión Americana hacían filas para recibir comida y bebidas calientes para mitigar la sensación de nueve grados bajo cero al amanecer.
Es una mañana nublada en esta región del noreste de México que no permite que los rayos del sol calienten y suban las temperaturas que llegarán a los cuatro grados como máxima, pero la noche, ya madrugada, se desplomarán según los pronósticos.
En el centro de Matamoros y junto a los puentes internacionales Nuevo y Viejo se ven deambular a familias de migrantes que, sin importar las inclemencias del tiempo, sueñan con cruzar a Estados Unidos.



