Monterrey, N.L.-
Cuando se piensa en artesanías, por lo regular se cree que son piezas producidas en el centro y sur de la República Mexicana, pero gracias a la creatividad de quienes desde aquí trabajan desde hace tiempo la joyería de autor, la elaboración de muebles, de instrumentos musicales y otros artículos, Nuevo León es considerada tierra de artesanos.
Ayer por la tarde se inauguró la muestra “Nuevo León Artesanal” en el Museo Estatal de Culturas Populares, que reúne 300 objetos entre los que se encuentran sillas, alebrijes, instrumentos musicales de quiote, pequeñas esculturas moldeadas en diferentes materiales y otros objetos.
Gerardo Nevares, director del recinto donde se exhiben estos productos, señaló que Nuevo León tiene su propia producción artesanal, misma que ha crecido en los últimos años, según una investigación realizada por la Dirección de Desarrollo y Patrimonio Cultural de Conarte en conjunto con la Dirección de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas de la Secretaria de Cultura con el propósito de conocer la manufactura que se realiza en los municipios del estado.
“La exposición de ‘Nuevo León Artesanal’ se realiza con los resultados de un proyecto titulado Programa de Catalogación de Artesanías con el propósito de reconocer y conocer a quienes conservan las técnicas y tradiciones de las manufacturas a mano con elementos y materiales de la región en la elaboración de productos artesanales“, explicó.
Por su parte, Alejandro Rodriguez Rodriguez, director de de Desarrollo y Patrimonio Cultural de Conarte, señaló que acaban de firmar un convenio con Fondo Nacional para el Fomento a las Artesanias, FONART.
“Para nosotros es un orgullo ver el trabajo de los artesanos, y sobre todo ir posesionando el tema de la artesanía aquí en el Museo de Culturas Populares”, manifestó.
Entre las artesanías que se exhiben en este espacio ubicado en el Barrio Antiguo de la ciudad, destacan la joyería de autor, en la que dos de las participantes experimentan con materiales con cerámica y piel de cabrito, respectivamente.
Se trata de la artista Carmen Lozano, quien desde hace años trabaja en diferentes proyectos y entre ellos, la joyería. Ella comenta que se “atrevió” a usar la cerámica para hacer la serie que presenta en esta exposición.
“He bordado ostias, he hecho esculturas de 100 kilos de jabón zote, entonces ahora estoy explorando la joyería y estoy fascinada; pero me gusta ser desobediente. Yo trabajo con cerámica, y normalmente, esta no es apropiada para la joyería, pero es la que estoy utilizando es especial, porque es muy ligera.
“Las piezas que vemos aquí tienen un acabado de hoja de plata con pigmentos, y es que a mí me gusta trabajar con los acabados; con una forma diferente. Por ejemplo, cuando trabajaba con las esculturas de jabón, de lejos parecía alabastro, porque mi intención es darle una apariencia diferente“, indicó Lozano.
Miriam Vargas, otra de las expositoras, también se dedica al diseño y a la hechura de joyería de autor, que realiza al tejer el hilo de plata y más recientemente ha incursionado en crear accesorios con la piel de cabrito.
“En realidad yo soy diseñadora de joyas y por lo general trabajo en plata; este es como un experimento. Me gusta experimentar con el material que encuentro en Nuevo León, y entonces me gustó la piel.
“Y pensé en combinar la joyería formal con este tipo de piezas que puede tener doble uso; porque pueden usarse como pulsera o como sujetador de bufandas o pañoletas“, expresó.
Y recorriendo los pasillos, los visitantes encontrarán un segmento de instrumentos de cuerda elaborados por el maestro laudero Cirilo Gauna, un artesano que se ha dedicado a producir violines y guitarras, así como nuevos instrumentos de cuerdas con el quiote (la flor del maguey) y hasta los caparazones de los cocos.
“La inquietud de construir instrumentos, es porque desde que era pequeño y vivía en el Álamo de Santiago, Nuevo León, me di cuenta que Santa Claus no conocía para allá, entonces eso nos obligaba a a producir nuestros propios juguetes y hacer trabajos con madera”, recordó.
EL maestro Cirilo empezó a utilizar el quiote para hacer algunos instrumentos de cuerdas a los que ha bautizado como “quiolín” y tiene otro al que llamó “cocolina”, porque los cocos son la materia prima que usó para hacer esta singular mandolina.





