Monterrey, N.L.-
“No pinto cuadros para decorar, pinto para poder trascende”, afirmó el artista Héctor Carrizosa previo al recorrido de su exposición “En el camino del arte“ que será inaugurada hoy en la Pinacoteca de Nuevo León.
Carrizosa se ha distinguido especialmente por sus series de retratos, Quijotes, la tauromaquia, la música, personajes ilustres, entre otros, que forman parte de la vasta obra del artista, ya que se incluyen óleos, grabados, acrílicos sobre papel, sobre tela y otras técnicas que ha utilizado desde que inició en este camino desde muy temprana edad.
Recordó cuando tenía 12 años supo que quería pintar, aún sin el consentimiento de su padre, Manuel Carrizosa , quien irónicamente era pintor, pero no deseaba que su hijo siguiera sus pasos porque le decía que “se moriría de hambre” si se dedicaba al arte.
“Mi papá no quería que fuera pintor, quería que fuera bellboy u otra cosa, pero yo nací pintor, entonces caminé y caminé sin saber; yo nunca tuve un futuro, ni un pasado, tenía el presente y el presente me llevo a trabajar por aprender, no por aparecer”, compartió Carrizosa quien sin embargo tuvo como maestro su padre y al pintor malagueño Juan Eugenio Mignorance.
La exposición “En el camino del arte”, es una muestra homenaje que es organizada por Conarte a través de la Pinacoteca de Nuevo León en coordinación con la Secretaria de Extensión y Cultura de la UANL.
Bajo la curaduría de Rocío Castelo, la muestra está dividida en las temáticas a las que suele recurrir el homenajeado, y un tema recurrente en su obra es “El Quijote”.
“El quijote es de Cervantes, el quijote soy yo; mis sueños mis angustias, pero mi quijote no está loco, mi quijote no es viejo; mi quijote es un hombre de 40, 50 años que sueña, que ama, porque el amor te va llevando a hacer cosas mejores”, expresó.
Castelo señaló que al revisar la obra del maestro Carrizosa, se sorprendió al encontrar gran cantidad de piezas en las que el artista refleja una preocupación social, su gusto por la música y la tauromaquia, pero sobre todo , los Quijotes, que han sido como su sello distintivo .
“En los Quijotes del maestro nos encontramos mucho su persona y mucho quién es; encontramos por ejemplo que el Quijote está leyendo un libro y abajo dice: ‘Cómo no vivir de rodillas’ y lo envuelve en un símbolo de mantenimiento emocional frente a la injusticia y frente a la vida cotidiana, entonces me enamoré de estos quijotes.
“Empezamos a ver que había una gran cantidad de piezas y una que más me gustó, aparecía como si estuviera grafiteada y entonces me di cuenta de varias cosas: el maestro no solamente nos está presentando un Quijote que nos está haciendo reflexionar porque en la parte de atrás del Quijote, pueden ver una especie de demonios y el personaje de Cervantes está reflexionando qué hacer frente a esto”, apuntó Castelo.
Destacó que otra de las particularidades de Carrizosa, es que incluye en sus cuadros a grandes personajes de la historia del arte y de la música a manera de homenaje, en los que es evidente su excelente manejo del retrato y la figura humana.
“Me di cuenta Héctor es amante de la música y tenía muchas piezas relacionadas con este tema y por ejemplo nos presenta un cuadro en el que aparece la musa de la música y está rodeada de muchos de los grandes directores y creadores.
“Y lo mismo nos podemos encontrar lo mismo a Silvestre Revueltas, que nos podemos encontrar a José Pablo Moncayo, a Manuel M. Ponce y, pero también hace homenaje a los propios pintores como Tolulosse Lautrec, Marcel Marceau y en ese mismo cuadro, su nieto”, añadió la curadora.
Cariñosa confesó que le gusta empezar el día escuchando música e incluso a veces canta como si estuviera participando en el “karoke”.
Pero sus cuadros no sólo reflejan la alegría o la belleza , sino también la tristeza y desesperanza; al final del recorrido se encuentra un cuadro dedicado a los padres y madres de los desaparecidos de Ayotzinapa, que está junto a una versión particular de “La Piedad”, en ambos, invade al espectador la expresión del dolor por la pérdida de un hijo.
“Quien no ha vivido no puede pintar. Hay que vivir para pintar, hay que vivir para crear arte”, manifestó el pintor regiomontano apasionado por su trabajo, pues siempre está dibujando y siendo feliz con el camino que ha recorrido.




