Monterrey, N.L.-
Jorge Luis Borges se distingue como autor por ser comentarista y crítico, y su estilo borgiano, se resume en una lección de higiene y eficacia, que convierte a su literatura y al resto, en una literatura moderna y elegante en su austeridad.
El escritor mexicano Juan Villoro señaló lo anterior en la primera sesión “El autor ausente: Jorge Luis Borges”, del Seminario “Crítica y Ficción” que se realizó de manera virtual el pasado lunes 23 de agosto y fue transmitido vía Facebook Live por la página de Cultura UANL y por la de la Facultad de Filosofía y Letras FFyL de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este evento, organizado por la Secretaria de Extensión y Cultura de en coordinación con la FFyL , se llevó a cabo en el marco del natalicio del escritor argentino Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899-Ginebra, 14 de junio de 1986).
“El estilo de Borges en sus orígenes no era el estilo decantado que tenemos ahora; por ejemplo en sus artículos en la revista Proa, usa palabras que nosotros llamaríamos domingueras, se luce con frecuencia y usa el verbo adunar´ por ejemplo, o el sustantivo novador ´ en vez de innovador.
“Hubo un tiempo en que Borges no era borgiano´, de hecho, su primer libro de ensayos Inquisiciones´, lo proscribió durante mucho tiempo, no lo incluyó en su volumen de obras completas y mucho tiempo después permitió que se volviera a publicar; ahí tiene ideas fundamentales para su literatura, pero expresada en una prosa que todavía es muy alambicada y sigue los preceptos barrocos de la literatura anterior”, apuntó.
Destacó que algo fundamental en la estética de Borges es entender que la calidad literaria puede ser una forma del enigma en la que el lector siga pensando más allá de las páginas.
“Todo se comprende, todo es claro, pero eso lleva a que pensemos en algo inquietante que va más allá. Es como si fuera un brillo crepuscular que queda en la mente del lector ; ya cayó el sol, ya terminó el cuento, y sin embargo hay un resplandor que incita a pensar por cuenta propia y a reinterpretar lo que se ha leído.
“Entonces él no busca simplificar la literatura, lo que busca es hacerla profunda de otra manera: quitar las palabras abstrusas, los obstáculos que son mera decoración, para llegar más firmemente al terreno de los hechos, a metáforas mas contundentes a ideas más significativas, que esto permita que el lector piense por cuenta propia”, aseveró.
Por otro lado, Villoro consideró que no hay personaje más importante que puede crear un escritor, como el lector.
“No les es dado a la mayoría de los escritores crear un lector específico, pero hay ciertos escritores particularmente notables, que se hacen que se lean de manera especial.
“A partir de Dante, leemos de manera dantesca; a partir de (William) Shakespeare, de manera shakesperiana; a partir de (Juan) Rulfo, de manera rulfiana y a partir de (Jorge Luis) Borges, de manera borgiana”, argumentó el autor de “El Testigo”, “Dios es redondo”, “Safari Accidental”, “La utilidad del deseo”, entre otros títulos.
La siguientes sesiones del Seminario serán el próximo 21 de septiembre: “La lectura paranoica y la novela como hipertexto. Pálido fuego,de Vladimir Nabokov; el 26 de octubre: “Líneas de investigación: Ricardo Piglia y Roberto Bolaño”; y el 30 de noviembre : La otra tradición. La construcción crítica de la literatura en voz de las mujeres: De Silvina Ocampo a Mariana Enriquez.


