Aunque ya lo he señalado en ocasiones anteriores, mi equipo favorito es el equipo de los árbitros, pero no por ese motivo me voy a abstener de comentar en este espacio sobre lo que considero errores graves y decisivos en el trabajo de un equipo arbitral.
En alguna ocasión lo señalé y ahora lo recalco, que un buen trabajo arbitral se basa en cuatro puntos clave; 1).- No ser cómplice de la pérdida de tiempo, 2).- Cuidar al jugador hábil, 3).- No permitir el juego brusco o violento, y 4).- La más importante. Que sus decisiones NO INFLUYAN EN EL RESULTADO DEL PARTIDO.
En los dos encuentros de Cuartos de Final (ida y vuelta), entre los equipos Monterrey vs. Toluca, se dieron dos decisiones polémicas que definitivamente influyeron en el resultado, dos jugadas de mano que le cambiaron definitivamente el rumbo al partido, ya que ambas decisiones del VAR perjudicaron a un equipo y beneficiaron al otro.
En la primera, un contacto involuntario de Canales con el brazo sobre el balón y que le permite ceder a Corona y éste a Berterame para el tercer gol de Rayados, es anulado tras la consulta con el VAR y la otra, en el partido de vuelta, donde el defensor Gallardo, del Toluca, hace contacto con el balón con su brazo izquierdo dentro del área toluqueña, a un remate de Ricardo Chávez y tras una breve consulta con el VAR, la decisión es no penalti. Dos jugadas similares, diferente decisión.
Estas dos decisiones diferentes a una misma jugada (contacto con la mano de un jugador) nos lleva a pensar en dos situaciones: primero, que el conocimiento de las reglas es diferente entre los árbitros y cada quien tiene su propia interpretación; y segundo, para no meterse en problemas, le dejan la decisión al VAR y tienen su justificante. No tienen capacidad de decisión y actúan a la sana conveniencia.
Pero no dejemos de lado una situación muy importante.
Estuviste 80 minutos con un jugador más que tu adversario y no tuviste la capacidad, ya no de pasarle por encima, de aprovechar esa superioridad y derrotarlo. El resultado final a esta situación, ya la conocemos.
¿Qué sigue? Levantar la cabeza y trabajar con más vehemencia, con más amor al equipo, con más respeto a la institución y a su afición y aprender, para no volver a tropezar con la misma piedra.



