Para todos los que fueron al Mundial de Clubes, ¿les quedarán ganas de ir a gastar pesos devaluados a EE. UU. para ver a su equipo enfrentar a la MLS?
Después de un verano de locura, con un torneo que francamente sorprendió —sobre todo a los que, por no participar, lo devaluaban—, la Liga MX sabe a gloria. Es tu torneo local y es momento de ver el siempre digno fútbol azteca.
Pero ir a EE. UU. de nuevo a ver fútbol de nivel cuestionable es como aquella reunión familiar a la que te obligan a ir, pero preferirías quedarte en casa durmiendo.
¿Para qué ir? Preferiría ver a los novatos del Monterrey y que regresen rápido al estado de Nuevo León. ¿Para qué ir a un torneo que solo busca jugarse en EE. UU., que solo quiere excluir a centroamericanos y que termina lesionando jugadores que, con los 10 dólares de viáticos que pagan por encuentro, no logran recuperarse ni en 100 años?
EE. UU. está comiéndose a la Liga MX. Pronto nos van a quitar hasta los partidos en México; ya todo es allá, porque el boleto cuesta 50 dólares para arriba —si bien te va—, mientras que en México, con 20 dólares, ya estamos esperando al Real Madrid. La raza allá, con solo escuchar un nombre latino, saca la cartera.
La experiencia del Mundial de Clubes la pusieron los extranjeros, fans de sus equipos; la afición local está 20 años atrás, los campos no siempre son los ideales y, la verdad, más allá del dinero, ¿qué ofrece EE. UU. para el aficionado del fútbol? Lo emocionante era jugar con europeos o sudamericanos; ganarle al Columbus no viste, no emociona, se ve como trámite. Disfruto más los tacos ganándole al Necaxa en Aguascalientes que al Galaxy en Los Ángeles.
La Leagues Cup satura el calendario. Según es para ganar dinero, pero no para los equipos, sino para alguna televisora u organización, porque si de dinero hablamos, el Mundial de Clubes parecía DiCaprio aventando billetes desde su barco, mientras que la MLS te manda puros de dólar, como si fuera propina de restaurante latino.
Un torneo de flojera, de trámite, que ofrece un premio que algunos ya tienen, como el acceso a la Concacaf Champions Cup, pretendiendo que grabando un video con exjugadores —como muestran en su página— van a generar pasión. Pues tal vez allá, porque acá vale para tres cacahuates.
Todavía que vinieran a jugar aquí, y ni así. Parar la Liga MX para este pseudotorneo es ridículo, pero en México estamos llenos de ideotas que buscan cambiar el mundo, aunque esta vez no creo que cambien ni las redadas del hielo en aquel lado del charco.
Empezó la liga local, la que mantiene todo este negocio. Para los que van a EE. UU., les encargo un chocolate de esos que, como quiera, consigues aquí, pero nos encanta andar de mamadores comprando allá.
¡Saludos desde el sillón!


