¿Es en serio?

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Un partido donde no hubo NI UN SOLO DISPARO a portería de ninguno de los dos equipos…

¡Y el único que hubo, fue gol!

En el partido entre mexicanos y peruanos, ninguno de los dos arqueros tuvo necesidad de meter las manos porque nadie les envió un disparo dentro de los tres palos de su arco. Por ahí uno o dos desviados de ambos cuadros, pero ninguno que tuvieran que tapar los guardametas. Ni siquiera un tirito suave, o más menos fuerte. Nada. CERO.

Se puede entender porque un equipo mediocrón como es el peruano, está en este momento al mismo nivel en calidad que el cuadro mexicano.

Los incas quedaron fuera de la Copa del Mundo con un DT argentino –sí, allá también piensan que porque nacieron en el mismo país que Messi y Maradona, saben más que el resto. Y no– y los aztecas, con otro argentino al mando sigue dando lástimas por dos causas, una: su incapacidad para dirigir, y dos, por la escasa calidad de los futbolistas que dirige. La fórmula perfecta.

En ese partido, si alguien quisiera describirlo tendría que decir que fue una pelea de perros donde todos se ladran y se ladran y se ladran, pero jamás se lanzan al ataque. Pura faramalla.

El cuadro de la franja más rocoso, más entrón, más mala leche. Obviamente, sin nada qué perder pudieron arriesgar más, pero el talento no es algo que le sobre a ese equipo.

Podrías ver un Aquino, que jugó como cuando estaba en León, no como ahora, ya acomodado, ya con contrato, ganando mucha plata (15.7 millones de pesos al año) y flotando en la media cancha americanista.

Los mismo que Advíncula o Santamaría mucho más dispuestos a defender la camisa nacional, con más garra que lo hacía aquel antes en Tigres y éste hoy en Atlas. Mucho ímpetu y poco o nada de fútbol. Zambrano, el defensor de Boca aplicó dos o tres amagues, suficiente para desaparecer todo el partido a un lateral volante que juega por el costado izquierdo y hasta goleador es en Rayados —claro, justo cuando están eligiendo quiénes van y quiénes se quedan– … y ayer fue un fantasma.

En una sola entrada con Zambrano disputando de frente el balón, el del Tri sacó la patita como los meros machos, como si fuera de Culiacán y no de Tabasco.

Por supuesto, ninguno quería que le pasara lo que en algún momento le pasó al Chapo Montes, que por enjundioso, meter la pierna en un partido de broma como éste, le costó el viaje mundialista. Se notó que nadie arriesgó nada.

Ni el Chucky con su golecito se salvó. Los defensas con muy poco trabajo. Los volantes anduvieron como paseando el perro por el parque y a los del frente jamás les llegó la pelota. Ni redonda, ni cuadrada.

Si lo hicieron para el despiste, bien… muy bien… para no “enseñar las armas”.

Nada más que tienen como dos años despistándole…

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