Un triunfo inobjetable fue el que obtuvieron los Rayados anoche frente al Santos…
Bueno, eso parecería si lo vemos por encimita…
Ya en la realidad, vimos dos cosas: Un Monterrey que al frente sigue siendo peligroso y otro que abajo sigue dando facilidades, tanto que en los primeros cinco minutos Santos les fabricó tres oportunidades clarísimas de gol.
La gente que le va a la Raya tal vez prefiera este equipo que aunque reciba dos o tres goles, siempre tenga la posibilidad de hacer uno más que el rival, y con eso estarían felices. Tal vez.
Los más puristas y menos resultadistas verían un equipo poroso en el medio terreno y atrás, que le llegan muy fácil y en donde un solo jugador como Barticiotto contra tres, te puede horadar el arco.
Golazo el que fabrica Corona y convierte Arteaga, quien asistió también a Berte para el primero. Ramos por fin marcó y es un arma más en ofensiva. Corona se ve mejor cada tarde y Ocampos aun no se recupera de sus vacaciones, perdón, de su lesión. Canales sigue siendo la llave y el triunfo le da un respiro al DT, por lo menos una semana más… si consideramos que otros como Pauno, mejor colocado en la tabla, ya se lo merendaron los chacales…
Se veía venir…
Lo de la salida de Paunovic sucedería en cualquier momento, y decidieron echarlo en domingo.
Lo echaron desde semanas atrás.
Sería difícil pensar que son casualidades el accionar del portero argentino dejándose meter goles como ante León y Juárez… o las fallas recurrentes de otro argentino que finge como centrodelantero mentiroso; otro como Brunetta –el que más le despista—fallando ante Bravos a un metro del arco y pegándole a la tribuna. O Gignac, solo con balón dominado frente al arquero de Juárez y “fallando”.
El triunfo ante Necaxa fue circunstancial, pero la decisión ya estaba tomada. Nadie del plantel estaba a gusto. Los conspiradores, los Capos decidieron que no les gusta ese entrenador y Pizarro y sus secuaces, decidieron echar a Paunovic. Nadie metió las manos por él porque sencillamente no les gustó que les apretaran y les exigieran en la parte física y decidieron echarlo.
Los directivos, como en Chile en los 70, decidieron posicionar al golpista de Pinochet al frente del gobierno, optaron por poner a Pizarro, el mercenario que conspiró para quedarse con el puesto de su exjefe.
Los directivos decidieron echarse un alacrán al hombro, en este caso varios, (toda la mafia argentina, junto con el gitano Gignac) y en algún momento pagarán por ello.
Y si la gente piensa que el fútbol está podrido en México, porque al América no le marcan goles que entran un metro dentro del arco y si a los rojos se les ocurriera meter varios goles y vencer a las Águilas, el DT de los Diablos salió más diablo y se aseguró de que lo perdieran en la mesa alineando ocho extranjeros al mismo tiempo.
No olvidemos que ese DT, argentino para variar, le gusta apostar en contra de sus equipos…
Y le digo, no solo está podrido en México. En Italia al Milán le echaron un defensor central, le robaron un tiro penal por una falta sobre Joao Félix del tamaño del estadio y le inventaron un penal en contra para que la Lazio de Roma pudiera ganar en el minuto 94…
Y acá, para no “jerrarle”, los televisos pusieron a un exjugador del América de los años 70 a dirigir el arbitraje mexicano…
No se cansan de roer…


