Como diría “Hans Pujenheimer”, “Qué alguien me explique” qué les pasó a la Rayadas en su partido de vuelta de la Semifinal del futbol femenil mexicano, pues de ir con un marcador global de 2-0 a favor, terminaron perdiendo 4-2 ante las Tuzas del Pachuca en 45 minutos.
Muy débiles y muy frágiles se vieron las Rayadas en el partido de vuelta de la Semifinal por el título femenil ante Pachuca que solamente tuvo que aprovechar la debilidad rayada para hacerle cuatro goles y dejar en el camino la ilusión regia de un tricampeonato. Incluso, el ataque del equipo regiomontano se vio sin contundencia desde el partido de ida unos días atrás, pues solamente tuvieron la fortuna de un penalti sancionado por el VAR que convirtió la defensora y capitana rayada Merel Van Dongen y “párele de contar”.
Así como enfrentaron estos dos partidos de la Semifinal, créame, si hubiesen llegado a la instancia final, menos se hubiese visto oportunidad de derrotar al América.
Mi opinión, esta serie semifinal ya la llevaban derrotada desde el encuentro de ida, donde no pudieron demostrar su empaque de serio aspirante al título y se fueron al de vuelta con una ventaja raquítica de un gol.
Y dicen que “para que la cuña apriete, ha de ser del mismo palo” ya que quien mandó a descansar a su casa a las Rayadas y ver por la tele la Final del futbol femenil, fue la ex rayada Chinwendu Ihuezo, quien les anotó tres goles para dejarlas en la lona.
No soy entrenador o director técnico de futbol, pero señalan los “dichos futboleros”, que si una alineación te hace bien las cosas, no le muevas y repítela, y algunos movimientos que realizó la directora técnica rayada no le funcionaron y ya fue difícil volver a ajustar.
Ahora a esperar que el equipo varonil les pueda dar una alegría a su afición… aunque está difícil.


