La pasión desbordada, millones en las calles celebrando el triunfo de una selección acostumbrada a los bandazos, pero con una generación que llamaba a la ilusión para poder cumplir el destino del llamado “MESSIAS”.
Después de la Copa América, el paso natural era ir por la copa del Mundo, algo que otros llamados “DIOSES” del olimpo pudieron en su tiempo presumir más de una vez, ahora el esposo de Antonella puede decir que lo saboreó, aunque sea una vez en su fructífera carrera y ahora dado el paso faltante que muchos esperaban para terminar con el debate sobre quien es mejor, aunque sea en los tiempos actuales.
Cristiano fue víctima de su ego, su personalidad y la mala relación con compañeros y técnico mientras Lionel era el “puto” amo del vestidor como diría el gran Guardiola. No se movía ni un gramo de polvo sin antes preguntarle al líder de una selección que mas que representar a los europeos de Sudamérica, quería darle a su “DIOS” actual el triunfo que lo elevará al nivel de Pelé y Maradona.
De carácter tranquilo, de corte familiar, sin escándalos relevantes mas que el pecado que todos cometemos de evadir impuestos; Messi ha formado una leyenda que, aunque no vuelva a ganar un juego en su vida, no se podrá bajar del pedestal a una “PULGA” que alegra al mundo con un toque de balón.
Me da gusto que sea argentino, un pueblo que vive este deporte como ningún otro; de haber nacido en otro país probablemente no sería lo que es hoy, la comparación natural con Maradona por pasaporte y con Edson Arantes por rivalidad geográfica, hace que su vida y su fútbol queden en la memoria de cada persona que ha visto el futbol moderno. Desde Barcelona hasta Buenos Aires, de Australia a Estados Unidos, su nombre se sabe, se corea, su fútbol se sigue y deleita.
Los años siguen pasando y ahora es el comandante en la cancha, el “BICHO” portugués quedó un escalón debajo de la gloria y la “PULGA” se rodea de gloria ante 5 millones de ilusionados argentinos que tendrán 4 años para cantarnos lo que se les venga en gana.
Si saben ganar, perder o no nos gustan sus formas, queda de lado. Ante un mundo de corrección política donde cada habitante de los billones que conformamos el globo desea que las cosas se hagan a su manera, Argentina se erige como el campeón, al menos 4 años y los tendremos que ver hacia arriba, aunque no nos guste; si antes era su ego y el acento, ahora es el logro mundial que no se borra ni aún con los escándalos mediáticos de un mundial que para el mundo puede ser corrupto, pero para Argentina será memorable.
A lo que sigue ahora, festejar navidad, año nuevo y a comenzar el fútbol local, el que alimenta pasiones y descarga frustraciones; pero en casa de Antonella y Lio, festejarán un mundial ¿no nos gusta? Ganemos uno y festejamos tan correctamente como demandamos.
¡Saludos desde el Sillón!


