Pues el presidente López sí vino a Nuevo León. Yo la verdad estaba esperando con ansia ver al doctor De la O cumplir su amenaza: suspender la “mañanera” e imponerle una multa al Presidente por no usar cubreboca. De paso, en mi ingenuidad, esperaba que también cancelara la caravana de FRENAA con la misma energía con la que repudia públicamente las caravanas de cumpleaños. Quiero suponer que la caravana de FRENAA fue muy inferior a la de un cumpleaños… o el Doctor tuvo piedad de la delirante manada, o es un frenético “de buró”.
Quiero aclarar que yo lamentaría que se impidieran las caravanas de estos modernos flagelantes histéricos. Sus pancartas, consignas y declaraciones son joyas de la ignorancia. Con ellos, la diversión no tiene límites. Su aversión patológica a Andrés Manuel es tan intensa que su reactividad enfurecida rebasa con mucho a su capacidad de razonar. Me recuerdan tanto aquella escena de la película “Young Frankestein”, donde la sola mención del nombre de la ama de llaves, Frau Blücher, provoca terror y relinchos en los caballos. Por desgracia estos frenéticos tienden a repetir los mismos gags y los mismos relinchos. Yo recomendaría a sus líderes renovar sus libretos de vez en cuando.
Entre sombrerazos y literalmente a gritos, el presidente López cruzó el Rubicón y llegó tierras reineras, a un estado proverbialmente reaccionario donde hasta la vida privada se subordina a los grandes capitales. Incluso en su “mañanera” local se le reclamó su ausencia de los feudos “neofederalistas” norestenses. Evadió la “bola mala” pero nos quedó a deber. “Amor y paz” en estas revueltas políticas es puro disimulo. Yo esperaría más energía y claridad del Presidente respecto a sus detractores “neofederalistas” que, por cierto, se disminuyen mucho cuando el mandatario los visita.
El tema esta vez fue la refinería de Cadereyta, o al menos el más notorio. No se puede negar que es una fuente muy importante de contaminación, para Cadereyta y para toda el área metropolitana. El reclamo a la federación es muy merecido. La respuesta a ese problema es tardía, porque la contaminación que generan esas instalaciones está bien documentada desde hace muchos años. Hay que reconocer que el desafortunado protagonismo de senador Samuel García puso a la refinería en la agenda de los medios. Y si está en los medios, entra invariablemente a la agenda política. El gobernador Rodríguez, oportunista redomado, le metió caña al tema en su agenda de dislates neofederalistas y propuso una consulta para cerrar la refinería. Pero antes de mirar hacia Cadereyta, debería revisar la cantidad de empresas contaminantes que están dentro del área metropolitana de Monterrey. No sé que haya buscado ni cerrar ni reubicar alguna.
¿Ternium, Cemex, pedreras, etc.? Rodríguez sabe que cerrar o reubicar cualquiera de ellas es un golpe fatal a la economía del estado… Y se le enojarían mucho los empresarios.
En cambio sí voltea hacia Cadereyta, cuya economía está irremediablemente ligada a la refinería. Cerrarla o reubicarla sería desastroso para ese municipio, que ya tiene bastantes problemas padeciendo una administración municipal muy cuestionada y bajo serias sospechas de corrupción. Eso muestra que al gobernador Rodríguez no le importan los ciudadanos jimenenses, le importa alardear su fuerza como los brabucones párvulos: en pandilla neofederalista, o solo, pero contra los más débiles. Una acción nefasta de bullying cívico contra un municipio, y que se quiere justificar involucrando, por “consulta”, a miles de ciudadanos que, por cierto, saben más de logaritmos neperianos que de Ecología, y eso lo demuestran las calles, los registros de drenaje pluvial atascados, la vocación de talamontes en cada calle, y paseos silvestres como el Río Ramos convertidos en basureros.
La respuesta presidencial a las necedades del Gobernador ha sido contundente: la refinería no se cierra ni se reubica. El Presidente promete invertir en la refinería para hacerla más productiva y menos contaminante. Prometer no empobrece. No sé si el porfiado “ranchero” que gobierna en Nuevo León se quede tranquilo con eso. Su brillante idea de someter a consulta pública el cierre de la refinería es tan absurda como la del presidente López de someter a consulta pública el juicio a expresidentes, y ambos personajes son igual de tercos. Espero que haya instancias más sensatas que vigilen con celo verdaderamente republicano que la renovación de la refinería se cumpla y la contaminación que genera se termine. Además, que los ciudadanos jimenenses sean más activos a la hora de defender su municipio, ya sea enfrentando a PEMEX, al Gobernador, al Alcalde, y hasta al propio Presidente de la República si es necesario.
De ahí en fuera, la visita del presidente López a Nuevo León no es importante. El placeo presidencial con el pretexto de obras sólo sirve para vincularlo a esas obras, lo que en la práctica a la gente no le beneficia más que la obra misma. Sirve para llevarle peticiones directas, lo que tampoco sirve para algo más que para hacer ruido en los medios y poner en evidencia la incapacidad gestora de los funcionarios federales, estatales y municipales. Fidel Castro dejó más huella en el estado… y eso que nada más llegó, comió y se fue.


