“¡Mira mamá es Jehová!”, me dijo mi hija mayor emocionada mientras manejaba camino a encargarla junto a sus hermanos para ir a trabajar.
“¿Dónde?, no puedo voltear porque voy manejando”, dije, pero ella seguía con su emoción: “¡Ahí, ahí!”.
“Él nos cuida, debemos portarnos bien porque él todo lo ve”, le dijo a su hermano y él solo respondía que sí.
En casa no hay una religión base que se predique, tampoco hay imágenes, pero desde hace algún tiempo le hemos hablado de Dios a nuestros hijos, siempre de forma universal, sin caer en un extremo u otro.
Una noche antes de dormir y después del beso de buenas noches le dije a mi hija mayor: “Que Dios te cuide” y con eso tuve para recibir una avalancha de preguntas.
Tenía que despejarlas, pero con palabras sencillas, no complicadas, ni que fuera aburrido y que no la dejara peor y recordé el libro para el catecismo que estudié hace ya muchos años.
Era un librito de papel revolución, en formato de pregunta y respuesta y la primera decía: “¿Quién hizo el Cielo, la Tierra y todas las cosas? R= Dios hizo el Cielo, la Tierra y todas las cosas”.
La segunda era: “¿Quién es Dios? R= Dios es nuestro padre bueno y cariñoso… “ y ya no me acuerdo de lo demás.
En base a eso le di alguna explicación que la dejó satisfecha.
Antes de todo este asunto del Covid-19 recorrimos el centro de la ciudad y vió unas imágenes religiosas, preguntó quienes eran y por qué estaban así y de igual forma traté de explicarle.
Mi esposo y yo tenemos libros bíblicos para niños que usamos en nuestra infancia y como la promogénita ya sabe leer se los dimos para que se entretuviera con la lectura y las ilustraciones.
Después de ir a dejar a mis hijos pude ver a lo que se refería: era una imagen de Jesús, grande, a colores, ubicada junto a la venida, que era posible apreciar desde varios puntos.
Se que muchos no son religiosos, que otros ni siquiera creen en la existencia de un Dios y algunos tienen su propia idea sobre las imágenes, pero sin afán de querer meterme en esas ondas, en verdad me enterneció su fe, aún sin tener tanta información al respecto.
La emoción al ver a Jesús, a quien ella relacionó con Jehová y a su vez, con la bondad, con algo o alguien que está ahí para ti, como yo le he dicho: “Él está en todas partes cuando quieras hablar con él cierra tus ojos y aún en silencio te va a escuchar”.
Insisto, deberíamos ser más como niños, no desprendernos de la fe, la inocencia y la bondad que los caracteriza, sorprendernos y ser felices con lo más simple, con lo más sencillo.


