Diálogos sobre la almohada

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ESPOSO: -Oye, ¿Piensas unirte al paro del día 9…ese que “ninguna se mueve”?

ESPOSA: -Sí

ESPOSO:-O sea que te vas a quedar aquí en la casa, no vas a salir para nada, no vas a llevar a los niños a la escuela ni a sus clases en la tarde, ni vas a ir a hacer las compras del súper, ni nada?

ESPOSA:-Así es…ni nada. Ni voy a lavar ropa, ni planchar, ni cocinar para todos, ni tender camas…hagan de cuenta que no existo ese día. De eso se trata. Es para que vean lo que valemos las mujeres y lo necesarias que somos; para que nos respeten.

ESPOSO: -¡Pero si yo siempre te he respetado! ¡Te trato muy bien! Nuestros hijos son también muy considerados. ¿Por qué vas a hacer esto?

ESPOSA:-Ya sé. De ustedes no tengo queja. Y se los agradezco infinitamente. Lo hago por solidaridad con las demás mujeres.

ESPOSO:-¿Entonces vamos a pagar justos por pecadores?

ESPOSA: -En ese tema todos somos pecadores. Pecamos de omisión, de indolencia. No podemos quedarnos indiferentes ante lo que está ocurriendo.

ESPOSO: -¿Pero entonces quieren “desaparecer” para que los que quieren desaparecer a las mujeres recapaciten? ¡Parece como si quisieran darles gusto! Es como si les dijeran: “Tú no me vas a desaparecer, me desaparezco yo sola”.

ESPOSA: -No entiendes. El mensaje del 9M no es para los feminicidas. Es para toda la sociedad, es para hacernos conscientes y sobre todo para que ya no seamos indiferentes. Es para que haya verdadera voluntad para detener toda esa violencia.

ESPOSO: -¿Y no creen que paralizar a la mitad de la población (las mujeres son el 52%), le va a hacer más daño que bien al país mientras que los locos maniáticos que matan mujeres van a seguir igual?

ESPOSA: -No. No por un día. Y si creo que obligará a México a ponerse las pilas.

ESPOSO: -¿Pero estás consciente de que siempre habrá crímenes y feminicidios? ¡Es prácticamente imposible y casi utópico eso de “ni una más”. Es como una huelga contra la criminalidad.

ESPOSA: – Si, exactamente. Pero espero que ya no haya impunidad, que se instalen recursos para que las mujeres que están en peligro puedan ponerse a salvo sin sufrir represalias, que se fortalezca la cultura de la denuncia, que los hombres sepan que la violencia contra las mujeres les acarreará consecuencias.

ESPOSO: -¿Y en verdad creen que un solo día puede cambiar la historia?

ESPOSA: – Más que eso querido. En verdad creo que un solo día puede HACER historia. Y yo quiero ser parte de esa historia.

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