Los bancos y el futbol soccer

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El futbol soccer se ha convertido en la nueva religión del mundo. Por más que uno diga que Brasil y Argentina son el máximo escenario de América para la práctica de este popular deporte, lo cierto es que no hay sitio que esté excluido de “jugar a las patadas” en cancha de césped, de tierra y hasta de asfalto, cemento o piedras. El balón es el atractivo de una inmensa mayoría de niños, e inclusive algunas niñas, desde su temprana edad. Porque da fama y dinero a los agraciados.

Con mayor razón puede señalarse que Europa, el continente que nos exportó el futbol soccer ha hecho de éste un fetiche irresistible al grado de convertir a los jugadores en show man’s o estrellas que se cotizan al mismo nivel de la gente de la farándula. Los euros y los dólares mandan en su terreno. Y la comercialización sigue haciendo de las suyas.

China, Japón, Australia y cuantos países imagine usted han sido contagiados de la fiebre del futbol soccer, de ahí que los escándalos recientes de su organismo rector acapararon la atención de todos los medios informativos en el planeta. La Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) nada más por el hecho de tener más afiliados que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que pagan religiosamente sus cuotas, pesa lo que pesa en el mundo de los espectáculos y en el marketing de su producto insigne.

Por eso ¿qué rareza representa el que un banco patrocine equipos de futbol soccer en dondequiera? Los dueños del dinero lo que desean es que el nombre de su institución se lea en las playeras o en las medias de los protagonistas de las canchas. Inclusive los hay que lanzan al mercado tarjetas de crédito especiales con promociones especiales entre los seguidores que apoyan a determinado equipo.

Pero la guerra de los bancos por aprovechar la popularidad del futbol soccer y publicitarse a sus anchas, últimamente ha desbordado el afán de lucimiento y en algunos casos han echado la casa por la ventana subiendo de nivel su oferta día tras día. Así, por ejemplo, Grupo Santander se apuntó para auspiciar la Copa Libertadores aprovechando la apertura de la competencia sudamericana a los clubes de México.

Luego llamó la atención que otro banco español, BBVA invirtiera 60 millones de euros durante tres años para dar su nombre a la Primera y Segunda División de España. De ahí que esa misma institución consiguió hacer lo mismo en México obligando al fraseo de sus siglas en cada transmisión televisiva con el agregado de Bancomer.

“Algo tiene el agua para que la bendigan” reza el dicho, y ya metido en gastos este banco terminó por apostarle al Club de Futbol Monterrey y apoyar la inversión de 2 millones de dólares para la construcción en 2015 del monumental estadio de acero que lleva su nombre en ciudad Guadalupe.

El presidente de este banco español, Francisco González, cuando firmó el acuerdo para figurar en el futbol de España a partir del 2008, que sus siglas terminarían por acreditarlo como “el banco del futbol”, por ser un deporte universal. Es decir, el funcionario estaba asegurando la fijación de sus siglas en el cerebro de millones y millones en el mundo que siguen en la TV y redes sociales los juegos de los equipos españoles, con el fin de ganar imagen y clientes al por mayor. Nada tonto el señor y por eso continuó esa tendencia al lograr patrocinar la liga en México junto con Comex.

Para BBVA, que está presente en más de 30 países en cuatro continentes, con más de 50 millones de clientes, la señal internacional de los medios que transmiten los partidos de España y de México le garantiza la repetición de sus siglas en más de 180 países de todo el mundo, con una cobertura de más de 4 mil millones de personas, especialmente en los clásicos entre Real Madrid y Barcelona. Nada tonto el señor Francisco González.

Así es que no preguntemos por qué otros bancos pagan carísimos anuncios al conjuro de lo que representa el futbol soccer para sus intereses. Y menos preguntemos por qué ahora los jugadores no demuestran tanto amor a la camiseta como antaño.

¿Cómo, si el dinero que más chorrea en la cancha proviene de las arcas de los mismos bancos y de tantas otras marcas comerciales que inflan las chequeras de televisoras, clubes, directivos, cuerpos técnicos y jugadores? ¿Idealismo en el futbol soccer profesional? ¡Bah!

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