Cada quien educa a sus hijos como mejor le parece o conviene y aunque en ocasiones nos apoyamos en lo que dicen expertos, la mamá, la abuela o alguna amiga, no siempre seguimos el consejo al cien, pero puede ser una brújula sobre el rumbo que llevamos.
Hace días una amiga me contaba una difícil situación con su hijo y ya saben, la duda sobre “¿tu crees que hice lo correcto?”
Le había dado 50 pesos al niño para que hiciera pagos y comprara su lonche, y debería regresarle a ella 15.
El pequeño salió muy contento ese día y con gran entusiasmo le dijo que traía 35 pesos, que si podía darle a ella sus 15 y quedarse con los 20 restantes.
“No me salen las cuentas, ¿por qué traes tanto si tenías que pagar varias cosas”, le preguntó dudando aún de su capacidad para contar.
Resulta que al niño le dieron cambio de más en la cooperativa, la enojada mamá lo llevó de vuelta para que le entregara el dinero a la señora responsable, le explicara lo que pasó y se disculpara.
A partir de ahí el niño se enojó al grado de no dirigirle la palabra y una como mamá, ya saben, siente que el mundo se le viene encima (porque si sentimos), pero sabemos que debemos ser estrictas y mantener nuetra postura.
Por supuesto que le dije a mi amiga que había actuado bien y le recomendé que le preguntara si le habría gustado que a él le dieran cambio de menos y no se lo regresaran, y lo hizo, pero de todas formas recibió una actitud hostil como respuesta.
Muy orgullosa me decía que anteriormente su hijo se había encontrado un celular en la escuela y lo había regresado, lo que le mereció muchas felicitaciones.
Amiga, tu y las madres que reprendemos a nuestros hijos para convertirlos en hombres de bien, estamos haciendo lo correcto, ¡no lo dudes!
Quizás nos odien por un tiempo, tal vez no nos dirijan la palabra en días, pero cuando pasen los años y sean seres buenos y honestos lo entenderán y nos lo agradecerán.
De la página La Vida en Bettylandia


