No voy a hablar de Samuel

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Este martes, como estaba preparando la comida a marchas forzadas, apenas puse atención a la conferencia de prensa estatal sobre la epidemia. Capté algunas cosas aisladas de ese parte informativo que a veces parece una charla anecdótica de un pescador, esas donde los charales terminan siendo imponentes robalos. Mamá, que siempre sintoniza el “informe” estatal, prefirió seguir bordando girasoles en un mantel, y todavía me preguntó por las nuevas cifras de los “otros datos” estatales. ¡Sepa Dios! Así que busqué en medios “on line” para saciar el ansia obsesiva de mamá por las cifras… Lo bueno es que no me preguntó sobre la “falsa” renuncia de Samuel, porque no quiero hablar de eso.

Actualizando el tema, me topo con una nota de ABC Noticias donde dicen que el doctor De la O dijo que, cuando venga el presidente López a Nuevo León… “Tengo entendido que sí habrá conferencia mañanera, será en el Campo Militar. Si cuidan todas las medidas de seguridad en salud, adelante; si no, es un riesgo a la salud tremendo y obviamente sancionaré ese tipo de conferencias. No es correcto exponer a los representantes de los medios de comunicación que nos ayudan, son nuestros aliados. Exponerlos es algo grave que no es bien visto por un servidor y todo el equipo de salud”.

Hay que aclararle al doctor algo importante: los medios no son los aliados de ningún funcionario y de ningún gobierno, federal o estatal. Los medios, por su función, deben ser aliados naturales de la sociedad. Si se diese el caso de esa alianza que menciona, puede ser porque es para beneficio de la sociedad; o porque esa alianza es con los dueños de los medios… o bien se ha comprado esa alianza. Zalamerías no hacen alianzas sino complicidades. En una situación crítica como la que enfrentamos, las alianzas necesarias se discuten directamente con los responsables en los medios, o se ordenan cuando la ley lo acredite. Como sea, esas alianzas se activan, no se presumen… Y Samuel debería saber que una alianza con los ciudadanos no se activa victimizándose, porque así despierte compasión también demostrará debilidad, algo imperdonable en la política.

Sobre la eventual “mañanera”, en efecto, un presidente sin cubrebocas puede ser un mal ejemplo, cuestionable y criticable, pero no es una amenaza para los asistentes en espacios amplios. Lo hemos visto en las frecuentes giras presidenciales. Por supuesto que no es correcto exponer a los representantes de los medios… tampoco es correcto exponer a cualquier ciudadano en cualquier espacio público, algo que en Nuevo León es sistemático, y el transporte urbano es el mejor ejemplo. El Secretario de Salud estatal tiene la facultad de sancionar incluso al presidente, y hasta de suspender una “mañanera”, pero hay maneras más civilizadas de exhibir su “potencia”. Anticiparse a los hechos es una amenaza, y eso no tiene qué ver con la salud pública, sino con la política… En cambio, las declaraciones de Samuel y sus cuates no tienen que ver con la política sino con un truco de marketing, y no porque traten de excluirlos de las próximas elecciones, sino precisamente para incluirse “a chaleco”.

Como el legendario “enano del tapanco”, pero desde su tapanco de facultativo, el doctor De la O, con poca discreción, actúa igual que los frenéticos de FRENAA, tan emparentados operativamente con los gobernadores “neofederalistas”: hacer que el presidente López se sienta como un extraño indeseable en Nuevo León; incomodar al Presidente de la República, impensable en otros sexenios. Es tan obvia “mala leche” porque se anticipa a un escenario que aún no se presenta. En el supuesto de que De la O se atreviera a suspender la “mañanera”, se echaría muchas malquerencias, porque lo que dice y deja de decir el Presidente en sus ruedas de prensa diarias es más importante para sus detractores que para sus seguidores. Más aún lo que diga o deje de decir en Nuevo León, el “echadero” de grupos empresariales poderosos y de una caricatura de Vidaurri. Así el gobierno estatal no se busca un diálogo sino un enfrentamiento.

Pero igual insisto en no hablar de Samuel, ni de la publicación “falsa” de su renuncia y sus motivos. Las balandronadas del doctor De la O pueden tener consecuencias negativas para los nuevoleoneses; pero las de Samuel, ni fu ni fa.

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