Los tamaulipecos están perdiendo la confianza en la elección de sus gobernantes pues en cada proceso electoral se observa una caída en la participación ciudadana.
El porcentaje de ciudadanos que acuden a las urnas va disminuyendo poco a poco, lo que sin duda tiene que ver con la oferta política de los partidos y su actuación así como el desempeño de los actores políticos en el momento que asumen su responsabilidad de gobernar.
El desencanto de la ciudadanía crece lo que debe obligar a los partidos a hacer una reflexión profunda sobre lo que está sucediendo en Tamaulipas.
Al efectuar un recorrido por los números obtenidos en elecciones anteriores respecto a la afluencia de votantes a las urnas, se detectó que en el año de 1995 la participación ciudadana en el proceso electoral para elegir alcaldes fue del 61.63 por ciento, mientras que para diputados de mayoría relativa fue del 63.10 ?por ciento.
En el proceso de 2004 en la elección para gobernador votó el 51.76 por ciento del electorado, el 51.32 por ciento para diputados por mayoría y el 51.06 por ciento ?de los ciudadanos ejercieron su voto para elegir alcaldes.
En el proceso electoral de 2007 la participación ciudadana en la elección de alcaldes fue del 48.74 por ciento según el portal del Instituto Electoral de Tamaulipas, Ietam. Mientras que para diputados de mayoría relativa votó el 48.87 por ciento del padrón.
En esta elección que acaba de realizarse el 7 de julio la caída de votantes fue hasta el 48 por ciento del padrón electoral.
De continuar esa tendencia tendremos que cuestionar la existencia de partidos políticos y candidatos que no logran atraer al electorado para que ejerzan este derecho.
Dirá más de uno que en Estados Unidos la participación ciudadana es más baja que en México cuando de elecciones se trata, pero no es el caso.
En Tamaulipas el gasto para elegir a los 43 alcaldes y a los diputados locales este 2013 se incrementó en un 25 por ciento.
Según una nota del periódico El Norte fechada en diciembre de 2012, indica que “los tamaulipecos irán a las urnas para elegir 43 Alcaldes y 36 Diputados, por lo que el Instituto asignó para estos comicios 239 millones 472 mil 665 a diferencia de la elección del 2010, cuando además se eligió Gobernador y destinaron 192 millones 110 mil 064 pesos”.
El costo de los procesos electorales es muy alto para tan pobres resultados en el momento de contabilizar la cantidad de electores que emiten su voto.
Y ello también tiene que ver con los candidatos que no logran convencer del todo al electorado, muchos de los cuales apenas lograron un mínimo de votos para obtener la victoria, y si se suma la cantidad de sufragios obtenidos por sus contrincantes con el total de los que se abstuvieron de votar, podemos comprobar que esos “triunfadores” son avalados por una muy reducida minoría.
Sin duda se está ante una seria crisis, que de continuar la tendencia tendríamos que cuestionar la inversión dedicada a este rubro.
Es posible que los electores quieran nuevas alternativas para elegir gobernantes, tal vez la respuesta esté en los candidatos independientes, porque está claro que los partidos no están haciendo la labor que les corresponde para atraer más votantes.
Tamaulipas sigue en el total desencanto; en el electorado la apatía aumenta conforme se realizan más elecciones.
A ese paso el desplome de la votación puede alcanzar cifras alarmantes.
Y no se puede permitir que personas que fueron electas por un puñado de ciudadanos, sean las que dirijan el destino de esta entidad, sus municipios y el Congreso. Por eso andamos como andamos.
Algo se tiene que hacer y pronto.
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