Se fregó Erick

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El PRI ya le hizo el feo a Erick Silva Santos, ex alcalde de Matamoros, pues la Justicia de Estados Unidos le sigue sacando trapitos al sol, acusándolo de lavado de dinero, fraude electrónico y fraude bancario, además de encontrarle otras dos propiedades en el Condado de Cameron.

Y ni modo de poder justificar las acusaciones el pobre priísta caída en desgracia. Y decimos “pobre”, a pesar de su inmensa fortuna, porque va a sufrir para quitar semejante mancha de corrupción y hasta sus hijas la van a llevar por las burlas y señalamientos de que serán objeto. Pobre familia, en serio. Pero más pobre él que aspiraba a otro cargo de elección popular.

La nota informativa es contundente, pues de acuerdo con documentos de la Corte del Distrito Sur con sede en McAllen, Erick posee un complejo de 20 apartamentos ubicado en 3879 Bridge Trail, en Brownsville, los cuales construyó el ex alcalde de Matamoros.

El Gobierno también ubicó un apartamento en la torre doble Sapphire de la Isla del Padre, en el 310 Del Padre Boulevard, cuyo valor de mercado supera los 850 mil dólares.

Estas dos propiedades se suman a otras dos señaladas por las autoridades estadounidenses.

Una casa en 57 Creekbend en Land-O-Lakes, al norte de Brownsville, y un apartamento en el complejo Tiki, en la Isla del Padre.

Las cuatro propiedades están en proceso de confiscación por las autoridades de Estados Unidos.

La investigación hecha pública esta semana de manera parcial establece que los inmuebles fueron adquiridos con recursos ilícitos, producto de sobornos y de fondos públicos que Silva desvió del erario municipal cuando fue Alcalde del 2008 al 2010.

De acuerdo con los documentos, Silva creó una empresa con sede en Houston, denominada Santos Industrial LCC, que tenía como finalidad desarrollar complejos habitacionales.

La compañía se creó en 2010, precisamente cuando la guerra entre los cárteles de las drogas se desbordó en Tamaulipas y alcanzó al ex candidato del PRI a la Gubernatura de ese Estado Rodolfo Torre Cantú, quien fue asesinado junto con varios de sus colaboradores cuando se dirigían a Matamoros.

Es una lástima que vuelva a alforar el tema de la corrupción de una autoridad tamaulipeca de nuevo, como ha ocurrido en los casos de Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, ex gobernadores de esta Estado tan vilipendiado además por la mala fama que le han dado los grupos delincuenciales.

Y no queremos ni pensar que este ardid haya sido producto de la malicia de algún opositor del político priista en vísperas de la elección de candidatos para las elecciones del 2015, porque aquí la que está procediendo en contra de Erick es la Justicia de Estados Unidos, y si lo hace con pruebas tan irrefutables a la vista de la opinión pública, pues no queda más que concluir que el asunto es serio y no una difamación periodística.

Por eso decimos que, por lo pronto, Erick ya se fregó.

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