México, D.F. / Abril 14.-
Son las doce del día en la capital mexicana y lidiar con el tránsito lento es parte de la rutina diaria. En Eje Central casi esquina con Doctor Río de la Loza, zona centro del Distrito Federal, el semáforo está en rojo. Una voz se funde entre los motores de los caros y se escuchar gritar: “Quesos, lleve sus quesos”.
Entre los coches aparece un hombre de tez blanca, con sombrero y overol de mezclilla; unos metros más adelante hay dos mujeres con vestidos coloridos. Sus atuendos rompen con la escena urbana. Los limpia parabrisas y vendedores ambulantes que trabajan ahí los conocen como “los güeros”.
En esa esquina, desde hace cinco años Juan Thiessen trabaja entre los coches. A ese crucero llega a las 10:00 y se va a las 18:00 horas. Él viene de una comunidad de menonitas, cerca de Zacatecas, donde hablan alemán bajo (plattdeutsch). Al mes, pasa dos semanas en casa y dos en el DF. Tiene esposa y dos hijas. A veces lo acompañan.
Juan es el traductor de su familia, pues es el único que habla y entiende el “mexicano”. Lo aprendió para poder salir de su comunidad y vender los quesos fuera de Zacatecas.
Dice que por mucho tiempo la comunidad a la que pertenece era muy cerrada, pero que para poder pagar su manutención tuvo que salir y convivir con el mundo.
Sus tradiciones han perdurado cientos de años. No ha cambiado mucho su fisonomía ni su forma de vestir. Juan sabe que tienen que modernizarse pero sin perder su esencia ni religión.
A Juan le ha costado trabajo adaptarse a la calle, puesto que trabajar en ella “es difícil y
se ven muchas cosas; se conoce gente buena, pero también mala y de ellos hay que alejarse”.
Juan Thiessen pertenece a un grupo de menonitas que rompen con la cerrazón de sus antecesores y no sólo con el hecho de salir de su comunidad, y hablar español, sino que estas acciones ocasionan que la modernidad junto con la tecnología entre a sus vidas.
El nombre y su ideología religiosa vienen de Menno Simons, un sacerdote católico-holandés ordenado en 1524, quien se convierte en el líder de un grupo de “anabaptistas” que fueron perseguidos en Europa y luego de Rusia, emigraron a Canadá y después a México.
Hoy en día hay menonitas en casi todo el país incluyendo en el Distrito Federal, pero las comunidades más arraigadas se han establecido en Chihuahua, Durango, Sonora, Zacatecas, Campeche, Quintana Roo y Tamaulipas.

