México, D.F. / Agosto 20.-
En 2003, se estrenó en México “El oro del Rhin”, ópera de Richard Wagner con la que se inició la puesta en escena de su legendaria tetralogía. Uno de los recursos escénicos contemporáneos que más se celebraron fue una coreografía de danza aérea, para simular que las tres ondinas, personificadas por las mezzosopranos Verónica Alexanderson y Encarnación Vázquez, así como por la soprano Lourdes Ambriz, nadaban debajo del río Rhin, custodiando un fragmento de oro mágico.
Basados en esa experiencia, las cantantes Ambriz y Alexanderson decidieron sujetarse nuevamente en los arneses para volar por los aires y hacer piruetas mientras cantan arias y duetos de ópera.
Este espectáculo “OperAérea”, estrenado en 2008 en el Teatro Julio Castillo y remontado en el Teatro de la Ciudad el año pasado, se presenta en el escenario para el que fue concebido: la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.
Bajo la dirección escénica de César Piña, las cantantes ofrecerán un programa de arias en el que el sueño es uno de los ejes temáticos más importantes, para lo que además estarán acompañadas también por cuatro bailarines acróbatas.
“La creación de este espectáculo se basa precisamente en la ópera aérea, que tiene como objetivo atraer nuevos públicos a este género, sobre todo a los niños, porque visualmente es muy atractivo, ya que mezcla diferentes piezas musicales, básicamente operísticas e incluimos otras cosas que van muy en el espíritu del espectáculo. Creemos que la música también puede entrar por los ojos”, explicó Lourdes Ambriz.
– Al vuelo
De acuerdo con la soprano, la crítica y los espectadores habituales han vertido buenas opiniones sobre este espectáculo y recalcó que el interés principal está en la conquista del público infantil.
“No montamos escenas de ópera, lo que hacemos es algo muy libre y visual, lo que deseamos es que la música nos trasmita algo y a partir de ahí, actuar”, dijo.
Para Verónica Alexanderson este espectáculo ha madurado desde 2008 y ahora dominan la exigencias físicas y vocales, además de que se ha pulido la iluminación y las herramientas multimedia.
“Cuando creamos ‘OperAérea’ estábamos muy entusiastas en algunas cosas, por ejemplo pensábamos que podíamos hacer determinado número de figuras, ahora presentamos un programa más limpio y más claro.
“La propuesta escénica multimedia es algo que hemos enriquecido y ha quedado hermoso. Podrán ver un espectáculo multidisciplinario, que se atreve a combinar muchos elementos, dando por resultado algo muy interesante”, expresó Alexanderson.
Pero Lourdes Ambriz añadió: “Desde que estamos en el vuelo y cantando en el aire ya resulta atractivo, pero lo es aún más con los efectos multimedia y luces, así como la participación de cuatro bailarines acróbatas, quienes transmiten una emoción que pretendemos sea bien recibida por el público”.
La mezzosoprano sostuvo que el reto más importante que han enfrentado es romper con el miedo a las alturas. “Se necesita de una gran condición física, de mucha contracción porque sí nos podemos lastimar, a veces terminamos con moretones en las piernas. Vocalmente, creo que es más fácil cantar en el aire que en el piso, porque el cuerpo está en absoluta libertad. A veces, cuando estás de pie, puedes caer en la rigidez, volar permite cantar de una manera riquísima”, comentó.
El repertorio está agrupado en cinco temas: “Hechizo”, “Sueño de Amor”, “Deseo”, “Aire” y “Vuelo”.
Para darles vida eligieron arios y duetos de obras como “Sueño de una noche de verano”, de Mendelssohn; “Peer Gynt”, de E. Grieg; “El caballero de la rosa”, de Strauss; “Rusalka”, de A. Dvorák; “Los cuentos de Hoffmann”, de Offenbac; “Sansón y Dalila”, de Saint- Saëns; “Las bodas de Fígaro”, de Mozart, entre otras.
Para César Piña la estructura dramática responde a estos bloques, conectados en una línea visual.
“No contamos historias, lo que deseamos es que la naturaleza de la música despierte la emoción de todo el público”, refirió.
El director escénico agregó que son pocos los cantantes de ópera que se han atrevido a volar.
“Sin ser bailarinas, ha sido maravilloso descubrir nuestros cuerpos y lograr ser congruentes con la voz.
“Hemos trabajado tanto, al grado de no contar con un sólo movimiento que nos resulte incómodo o difícil de compaginarlo con la voz. Ha sido un proceso muy interesante, por ejemplo, descubrimos que al girar, los agudos viajan de otra manera, es decir, al vuelo la voz se emite de otra manera”, explicó Ambriz.
Si bien el montaje ha contado con favorables críticas, algunos han apuntado que la propuesta escénica se agota muy pronto.
Ante ello, los creadores del show insisten que se trata de un espectáculo en el que el aire y la magia, mezclados con la música y los elementos visuales, han logrado que niños que nunca han tenido una experiencia con el género, se muestren interesados en la propuesta.

