Monterrey, NL.-
A 172 años de ocurrida la Batalla de Monterrey, en la que nuevoleoneses se enfrentaron y murieron en contra del ejército de los Estados Unidos de Norteamérica, historiadores, cronistas y ciudadanos siguen la pelea por incluir ese hecho en la Historia de México.
Al conmemorar este domingo el enfrentamiento ocurrido en diversos puntos de la capital de Nuevo León, desigual en número y en armamento entre los que defendían la plaza y los invasores, se recordó post mortem a los casi mil soldados caídos, aportados a partes iguales entre mexicanos y norteamericanos, más los innumerables civiles atrapados en el fuego cruzado.
Ubicado en el paseo Santa Lucía, en la calle Héroes del 47 –que hace, curiosamente, alusión de los caídos en la Ciudad de México cuando EUA capturó la capital del país en 1847-, el monumento alusivo a la Batalla de Monterrey congregó a decenas de personas, varias de ellas ataviadas con indumentaria del siglo XIX, invitados de honor y curiosos, entre ellos deportistas.
Como refiere Héctor Treviño Villarreal, historiador y cronista, y actual director del Archivo General del Estado, aún falta rendir el homenaje mayor: “Reconocer a nuestros héroes de la Batalla de Monterrey como es justo, y se les incluya y mencione en la Historia Nacional”.
Aunque desde el 2011 se conmemora este hecho bélico, y se está en proceso de edificación del museo correspondiente, también en las inmediaciones del paseo Santa Lucía, “aún falta mucho por investigar sobre el periodo en que los norteamericanos permanecieron como ejército invasor en Monterrey, por más de un año y medio hasta el término de la guerra.
Por su parte, Gerardo Betancourt Ayala, integrante de la asociación Amigos de la Batalla de Monterrey, pidió además que se les brinde a los regiomontanos fallecidos en esa justa, ocurrida los días 21, 22 y 23 de septiembre de 1846, un sepulcro digno y honorífico.
En su interpretación del teniente Juan Nepomuceno Nájera, en aquel entonces uno de los jefes de las defensas mexicanas y quien atestiguo como el general Pedro Ampudia, tras cinco días de confrontación entregó la plaza para evitar “más muertes de civiles atrapados en el fuego cruzado”, Betancourt Ayala presentó el parte militar de lo acaecido hace más de 170 años.
En ese entonces apenas en Monterrey residían menos de siete mil personas y los fallecidos en la población civil fueron más de mil por los intensos cañonazos norteamericanos, y la intransigente decisión del general invasor, Zachary Taylor, se negó a darles salvoconducto para abandonar la ciudad.
El saldo final de los cinco días de batalla cañada por cañada, calle por calle y loma y cerros de por medio, fue de 438 defensores mexicanos muertos y 488 estadounidenses.
En representación de Jaime Rodríguez, gobernador del estado, el cronista Héctor Treviño sentenció: investigadores, historiadores y ciudadanos debemos de continuar recordando este hecho más allá de los discursos temporales, y honrar cada año a nuestros héroes y preservar su legado para las nuevas generaciones”.










