Monterrey, N.L.-
Ante la necesidad de salir adelante, ya sea para sobrevivir o alimentar a sus familias, las personas hacen de todo con tal de obtener unas monedas.
El viernes 10 de enero, la Zona Centro de Monterrey registró un aumento de pedigüeños y artistas callejeros. Son tantos que al juntarlos se podría conformar una orquesta.
Comenzando por la calle Morelos, desde Ignacio Zaragoza, dos jóvenes atraparon inmediatamente la atención de los peatones: mientras uno hacía “beatboxing” (ritmos con la boca), el otro bailaba. Acompañados de su bocina y una buena sincronía, obtuvieron la atención del público.
Metros más adelante, sentada en una banca, se pudo ver a una joven cantante que entre sus brazos cargaba a un bebé. Con una mano sostenía el micrófono y la otra sujetaba el celular en que traía las letras de las canciones que interpretaba.
Afuera de InterPlaza se encontraba un “viejito bailarín”, el cual a pesar de estar sucio y desahuciado, bailaba con toda la alegría del mundo las canciones puestas por la plaza, provocando las risas de quienes pasaban cerca de él.
En la esquina de la Plaza de la Tecnología estaba un adulto mayor acompañado de su trompeta y bocina, quien deleitó a la alta afluencia generada por el cruce peatonal entre Morelos y Juárez.
Sobre Padre Mier un joven con una guitarra eléctrica color negro con estampado de llamas blancas tocaba “Welcome to the Jungle” de Guns and Roses.

Frente a la Plaza México junto al acceso a una tienda de ropa, había otro guitarrista quien destacó por tener consigo dos amplificadores.
Sobre Padre Mier también se encontraba otra cantante, quien junto a una enorme bocina entonaba canciones populares.
A unos pasos de la esquina de Padre Mier y Zaragoza, recargadas sobre la pared, se encontraban una madre tocando el acordeón y su pequeña hija, la cual era utilizada por su progenitora para recaudar monedas.








