Reynosa, Tam.-
Integrantes del Colectivo Nacional de Víctimas 10 de Marzo denunciaron públicamente que les fue imposible dar seguimiento a las diligencias de búsqueda este jueves, ya que no contaban con el personal autorizado por parte de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) de Tamaulipas.
María Icela Valdez Chaidez, integrante de ese grupo de madres buscadoras confirmó que cerca de las calicheras en la zona de la ribereña lograron ubicar posibles restos humanos, pero no pudieron escarbar.
“Hoy no pudimos hacer las fosas correspondientes cuando los binomios marcaron que hay posibles restos humanos ahí, porque no vino un antropólogo y no vino un arqueólogo”, expresó.
Recalcó que Alma Delia, la secretaria de Karla Quintana y la secretaria particular de la Fiscal de Tamaulipas Elizabeth Almanza, mantienen un alto perfil criminal al haber desaparecido los restos que han sido encontrados, un ejemplo de ello, los 500 kilogramos de osamenta en la Bartolina en Matamoros.
“Hoy, este día con dos policías de antisecuestros del estado que hicieron el favor de cuidarnos aquí, y con dos patrullas de la Guardia Nacional, los policías que están bajo el rayo del sol a veces sin comer y sin tomar agua, y los binomios muy castigados porque Karla Quintana no les da ni para las croquetas, siempre los tiene castigados, los manda sin viáticos”, dijo.
UN AÑO DE LA PROMESA
Hace tres años, María Icela Valdez, se arrodilló ante el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), pidiéndole ayuda para encontrar a su hijo Roberto quien fue reportado como desaparecido en la ciudad de Reynosa.
“Señor presidente López Obrador ¿Qué me dijo? cumpla su palabra, tenga palabra señor presidente, sea hombre, entrégueme a mi hijo por favor, porque usted me lo prometió, porque usted pidió el voto y usted quiso ser presidente de la República”, dijo la integrante del colectivo Diez de Marzo.
LA TRAGEDIA
Originaria de Sinaloa, María Icela llevaba varios años viviendo en Reynosa, Tamaulipas, donde tenía un restaurante en el que su hijo Roberto Quiroa era el cocinero.
En el año 2012 iniciaron las extorsiones por parte de un grupo criminal que domina en la frontera norte de la entidad.
Pagar la extorsión se volvió insostenible. Ante los retrasos, gente del cártel secuestró a su hijo Roberto en febrero de 2013, y pagaron su rescate.
Seis meses después, en agosto, se repitió el secuestro.
Siete meses después, el 10 de marzo de 2014, secuestraron a Roberto por tercera ocasión, pero esta vez también se llevaron a la señora María Valdez.
La víctima asegura que estuvo todo el tiempo vendada de los ojos, María cree que estuvieron en un rancho, porque olía y escuchaba a los animales.
Después de casi un mes, el líder del grupo secuestrador le dijo que la dejaría libre para que pudiera pagar la liberación de su hijo.
Ahora a más de ocho años, sigue exigiendo a las autoridades que investiguen el paradero de su hijo Roberto.



