La gente, como nosotros que vivimos tiempos pasados, muchas veces pensamos que todo aquello fue mejor.
Depende de qué estemos hablando… por supuesto.
La vida era diferente. En muchos sentidos, solemos pensar que aquello que quedó atrás, era mejor. La música es un ejemplo. Me ha tocado ver por ahí muchachos, algunos de ellos veinteañeros tocando música de Los Beatles, aquella que en nuestros años mozos nos acompañaba de niños en los sesenta.
En el fútbol no podemos decir que antes era mejor. Hoy es mejor. Más rápido, más físico, más técnico, más todo.
Lo que sí se ha perdido es la clase. Son escasos los futbolistas de calidad, de talento y el arte que se compare a los que nos tocó ver hace tiempo.
Hoy no existen más los Pelé, Cruyff, Diego, Francéscoli, Valderrama, Hugo, Djalminha, Ronaldo, Ronaldinho, Guti, Zidane o Iniesta… hoy hay algunos magos, pero son escasos, Luisito, Yamal, Olisse, Pedri, Endrik, Vini, de esos que da gusto ver jugar y que han adaptado sus habilidades extraordinarias a la velocidad, y potencia que exige el fútbol actual.
Me imagino lo que serían estos muñecos en el fútbol de los 70: Unas máquinas imparables. Aunque quisieran alcanzarlos para pegarles, con lo permisivo y violento que era el fútbol en esos tiempos, no los habrían alcanzado.
El arbitraje también era de otro nivel. Altísimo, comparado con el de estos tiempos.
Por lo menos en México había colegiados que habían sido discípulos de Diego Di Leo, uno de los precursores del arbitraje profesional en México.
Mario Rubio Vázquez, Jesús Mercado, Abel Aguilar, Marco Antonio Dorantes, Alfonso González Archundia, Edgardo Codesal Méndez, Antonio R. Márquez, Jorge Alberto Leanza, Fermín Ramírez Zermeño, Enrique Mendoza Guillén… eran una garantía en la cancha.
Luego llegaron otros como Joaquín Urrea, Boni y los Brizio que prostituyeron el oficio.
Vendrían otros, algunos muy buenos como Gilberto Alcalá, Felipe Ramos Rizo, Roberto García Orozco, Marco Rodríguez o Armando Archundia. Buenísimos todos. Hubo otro de apellido Chacón, que no les llegaba a los anteriores.
Marco Rodríguez llegó a alcanzarse la puntada de en un partido echar a Ricardo Peláez por no ponerse a la distancia en dos ocasiones y estorbar el cobro de un tiro libre; amonestar con dos tarjetas amarillas diferentes, al mismo tiempo, a dos jugadores y en otra ocasión, amonestó al Bofo Bautista por no celebrar un gol. Eso fue para Ripley. Pero técnicamente estos señores eran excelentes.
Los anteriores, los de los 70 tenían una personalidad impactante que proyectaba e infundía respeto. Hoy es otra cosa.
Hoy están liderados por un dirigente argentino que como silbante era muy bueno incluso a nivel Copa del Mundo y le tocó pitar una Final. Nada menos Alemania 2006 cuando echó a Zidane por estremecerle la caja torácica a Materazzi de un cabezazo. Como juez, muy bueno. Como dirigente, acá da la impresión que es la madama que regentea la casa de citas y cobra cuota a los capos de la Liga por favorecer a ciertos clubes y perjudicar a otros.
Podía ser que no fuera así, pero sí lo están haciendo gratis… qué desperdicio de talento.
La frase que publicó en redes la silbante mexicana que va a la Copa del Mundo, luego de acuchillar a Chivas, suena a soberbia, a cinismo, como si dijera: me importa una reverenda madre lo que opinen, “Aquí el espectáculo, soy yo”, como decía el nefasto de Boni Núñez Vega, que cuando se equivocaba, le pedía a un jugador de los afectados que se tiraran en el área para marcarles un penal y emparejar la cosa. O si alguien se quejaba de una patada, les decía: “Órita te desquitas y yo voy a ver para otro lado”.
Katia Itzel publicó una frase de un sobrevalorado Bob Dylan, que triunfó en la cantada del folk pop de los 70, tras firmar un pacto con Satanás (si usted creía que nada más el Conejito Malo y Beyoncé y Aguilera, y Madonna y Gaga y Shakira y Peso Pluma vendieron su alma al diablo, no solo ellos). Dylan ya quiere descansar, ya tiene 85, y no puede… está pagando piso.
La frase que puso la silbante, dice: “Aquello que está para iluminar, debe soportar arder”.
Traducción: Como yo soy una iluminada, puedo soportar que me critiquen por hacer estupideces como afectar a un equipo ante los ojos de todo mundo y nada más por mis pistolas y para pagar así el favor de que me lleven a una Copa del Mundo aunque no tenga el mérito suficiente.
Lo de Chivas ya lo había dicho hace buen rato. No aceptar negociar un contrato televisivo en la mesa con el Jefe de la Plaza, les será cobrado en la cancha por los mercenarios de silbato y tarjetas.
SAQUE DE NETA…
¿Por qué será que en ciertos clubes de fútbol y en medios de comunicación, los dueños oyen acentito argentino y de inmediato se ponen las rodilleras?…


